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Margarita Stolbizer Sesión Parlamentaria 22 12 2016

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INSERCIÓN DE LA DIPUTADA STOLBIZER – OD 1259 (Expte. 36-PE-2016)
SESIÓN ESPECIAL DEL 22 DE DICIEMBRE DE 2016
PERÍODO EXTRAORDINARIO DICIEMBRE 2016
Sr. Presidente:

Pese a haber repetido esto en muchas ocasiones, seguimos pensando lo mismo, porque las situaciones y causas se nos repiten. Debemos debatir sobre cuestiones puntuales y no logramos avanzar en un debate integral sobre lo que nos pasa y lo que necesitamos cambiar. Por eso voy a insistir en algo que venimos planteando desde que comenzó el año cada vez que debatimos un tema económico relevante. Lo dijimos cuando se trató el acuerdo con los holdouts, lo dijimos cuando se trató el presupuesto, lo dijimos cuando se trató el blanqueo, y lo volvemos a repetir: necesitamos acordar un proyecto de país, un sendero de mediano plazo que nos permita lograr una dinámica hacia el desarrollo económico que ordene las discusiones fiscales, impositivas, de precios y salarios, el dólar, impositiva, etc. Sin un marco y un proyecto, debatimos parches o instrumentos en forma aislada según la coyuntura o necesidades puntuales postergando un debate necesario. No podemos seguir perdiendo el tiempo.

Durante este primer año, el gobierno ha tenido luces y sombras, aunque sin dudas el aumento de la inflación, la pobreza, el desempleo y la recesión han sido de los aspectos más negativos.

Por supuesto que la herencia era compleja: inflación, estancamiento desde el 2011, déficit energético, déficit de cuenta corriente, el cepo, un 32% de pobreza, un 35% de empleo en negro, falta de reservas en el BCRA, etc. Por supuesto que el contexto internacional no ayuda: precios de nuestro commodities lejos de los valores del 2011 y la economía de nuestro principal socio comercial, Brasil, en una recesión desde hace varios años. Ahora, ni la herencia ni el contexto internacional justifican los errores cometidos por este gobierno en materia económica. La falta de visión respecto de la complejidad del problema llevó al gobierno a prometer un segundo semestre dorado que no nunca existió, y cerramos este año con una inflación del 40% y una importante caída del salario real, principal factor que explica la recesión este año.

Nosotros insistimos varias veces con la figura del Consejo Político, Económico y Social y volvemos a hacerlo. Necesitamos convocar a todos los sectores políticos, económicos y a los trabajadores a discutir la Argentina del futuro, necesitamos rediscutir la estructura productiva, necesitamos impulsar un desarrollo industrial que aprenda de los errores del pasado, necesitamos diseñar una estrategia que atienda las urgencias del presente en forma inmediata. Eso se hace saliendo de las urgencias y las emergencias para buscar un Acuerdo a tres, cinco u ocho años, para evitar que los procesos electorales nos paralicen o nos fanaticen. La Nación necesita que nosotros salgamos de la inmediatez y configuremos un diseño basado en los acuerdos desde las diversidades, políticas que nos trasciendan, generando la previsibilidad hacia adentro y hacia afuera como condiciones imprescindibles para lograr confianza, crecer, producir y resolver nuestros conflictos.

Por fortuna, en materia productiva, tenemos sectores que tienen mucho que enseñarnos respecto de cómo diseñar una política de desarrollo exitosa: el malbec, el software o la maquinaria agrícola son sectores productivos con empresas argentinas que le venden trabajo argentino bien remunerado al mundo. También tenemos experiencias sobre el rol del Estado de las cuales aprender. No podemos esperar que la suerte resuelva nuestros problemas, que vuelva a crecer el precio de la soja o que la explotación de Vaca Muerta sea rentable. A propósito de Vaca Muerta, se acuerdan cuando se hablaba de que seríamos tan ricos que el problema de la Argentina durante los próximos años sería qué hacer con el exceso de petrodólares? Fue apenas dos años atrás.

El gobierno debe liderar la construcción de esta agenda que necesariamente incluye pensar y diseñar una nueva estructura impositiva menos regresiva y más equilibrada en la dimensión federal. Se han modificado varios impuestos este año sin un marco ni una estrategia, y sobre todo, sin un criterio de justicia distributiva. Nuestro sistema no resiste más parches, y no puede permanecer divorciado del proyecto de país a largo plazo. De la misma manera que también tendremos que discutir como poner nuestro sistema educativo en clave de ese mismo proyecto; o como mejorar la estructura y calidad del gasto, superando emergencias, para optimizar recursos y capacidades.

El gobierno ha impulsado la eliminación de las retenciones al agro y la minería, la eliminación progresiva del impuesto a los bienes personales, la eliminación del impuesto a los dividendos, el blanqueo, la eliminación de impuestos a quienes tengan activos financieros en el exterior. Modificaciones de impuestos orientadas a los sectores más concentrados de la economía. Modificaciones que se discutieron introducidas -a veces solapadamente- en otros temas.

Desde la oposición también impulsamos que se modifiquen impuestos a sectores muy golpeados por la recesión y la inflación este año: a las pymes y el impuesto a las ganancias a un sector de la clase media. Logramos que el gobierno acepte estas modificaciones, y en el caso del impuesto a las ganancias que tratamos hoy logramos consensos de mínima en torno a un proyecto que mejora parcialmente la progresividad del impuesto, disminuye la presión impositiva a las escalas más bajas, permite que se actualicen las escalas del monotributo, simplificándole la vida a miles de comerciantes y pequeños profesionales. Logramos, además, que esto se financie gravando las ganancias obscenas de quienes lucraron con el dólar futuro y la complicidad de un gobierno corrupto que vendió en forma irresponsable esta divisa durante el 2015, haciendo el juego a un grupo minúsculo -incluso sectores cercanos al gobierno actual- a un costo muy alto para el pueblo argentino. CAPITALISMO DE AMIGOS DE AYER Y DE HOY.

Y es por esa razón, -por el arrastre de muchos años de postergación de este debate imprescindible- que tampoco quiero convalidar los intentos de pararse con una mentirosa autoridad, aquellos que plancharon el mínimo no imponible, se negaron a actualizar con la misma tozudez con que negaron la inflación y fueron los responsables de la pobreza y de la corrupción que también victimizó a los grupos sociales más vulnerables.

Ahora bien, acompañamos con nuestro voto porque creemos imprescindible esta reforma; pero no nos engañemos con esta mínima mejora para unos pocos. Si no se grava la renta financiera, los sectores de menores ingresos relativos pagarán más para que los de mayores ingresos relativos paguen menos. La población de altos ingresos, con mayor capacidad de ahorro, se verá favorecida, aun siendo quienes detentan mayor capacidad contributiva.

Si miramos la información de AFIP y nos concentramos en los datos impositivos (sin considerar los de seguridad social ni los aduaneros), vemos que en el acumulado a noviembre de 2016 el 80% de los impuestos son impuestos regresivos que paga el consumidor en el precio cada vez que realiza una compra, sin discriminar por ingreso ni riqueza: IVA, impuestos internos varios, créditos y débitos, impuesto a los combustibles.

Entonces, ¿quiénes sostienen esta estructura impositiva? Ésta recae sobre las espaldas de aquellos que destinan al consumo la mayor proporción de sus ingresos. Si miramos los datos de nuestra población económicamente activa, de cada diez argentinos activos, uno está desempleado, entre dos y tres son trabajadores informales con un ingreso promedio inferior a los $ 8 mil, uno es monotributista o autónomo, y entre cinco y seis son trabajadores registrados de los cuales la mitad tiene ingresos netos inferiores a los $12 mil mensuales. El 80% de nuestra recaudación impositiva se basa en impuestos al consumo que pagan en mayor proporción los argentinos que menos ganan.

No podemos continuar así. Debemos exigirle al oficialismo que ponga en funcionamiento la Comisión de Reforma Tributaria creada por ley 27.260 -y que venimos impulsando hace muchos años- con el firme e impostergable propósito de reformular la estructura impositiva. Retomando la idea inicial, hay que convocar al diálogo político y social para discutir la Argentina de hoy con una mirada en la Argentina de los próximos veinte años, con justicia redistributiva.

Diputada Margarita Stolbizer

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